¿Por qué enganchan las apps como Idealista o fotocasa?

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Como he contado en 2018 me voy a mudar. Ya lo siento por vosotros porque os voy a dar un poco la lata con estas cosas. Vamos a hacer reforma y ya sabéis, esto no va a ser fácil. La verdad es que he tenido mucha suerte porque la parte de comprar y vender ha ido muy rápido: en poco más de un mes estaba hecho, todo un récord tratándose de este tipo de cosas. Aún así, en este tipo he descubierto lo que enganchan las apps como Idealista o fotocasa. Yo sostengo que son el Tinder de los casados… ya que nosotros no podemos consultar un catálogo de parejas porque esa parte la tenemos solucionada, nos dedicamos a ver casas como si no hubiera un mañana.

Plano casa. Idealista o Fotocasa
Pareja mirando plano vía Shutterstock

Lo primero que me he dado cuenta es de lo mucho que han cambiado las cosas desde que compré mi primera casa allá por el año 2001. En tiempos consultabas los anuncios del periódico y te pateabas las inmobiliarias para tratar de dar con tu casa perfecta. Pero ahora la cosa es mucho más sencilla: sólo tienes que abrir una app en tu móvil y colarte en casa de un extraño. Decía que es el Tinder de los casados porque esto algo de voyeur; no hay cosa más íntima que curiosear casas ajenas. Es como mirar el cajón de las bragas. Algo muy personal. 

idealista

Cuando te encuentras en proceso de comprarte casa vives completamente enganchada a estas apps. Personalmente me gusta más Idealista porque mi sensación es que había más cosas que en Fotocasa o en Pisos.com pero esto ya es cuestión de gustos. Como cuando buscas novio, no estás para cerrarte puertas así que es probable que si estás buscando (de verdad) piso tengas varias.

A veces te sientes un poco en el día de la marmota porque ves una y otra vez los mismos pisos. Porque quieres, eh, porque todas estas apps tienen un filtro que te permite excluir inmuebles que no te interesas. Lo mismo que aquel chico que por hache o por be no te atraía nada de nada en Tinder te lo encuentras recurrentemente por las distintas apps, con los pisos pasa lo mismo. Pero es que ¡qué difícil es dejarlos ir! ¿Y si luego le das una pensada? ¿Y si resulta que las primeras impresiones no son correctas y merece una oportunidad, sea piso o chico?

Piso 3D

Cuando estás buscando casa una de las cosas que más te llaman la atención es ¿por qué la gente no se molesta en ordenar su casa para hacerle las fotos? Igual que cuando tú te vas a una primera cita sueles pensar qué te pones para estar más favorecida y te acicalas (vale, igual no te pintas, pero lavarte un poco y oler bien sí, ¿no?) caramba ¡si vas a vender un piso que por lo menos esté presentable! Ya no digo hacer unas fotos dignas del concurso World Press Photo, pero hombre, quitar la ropa interior del tendedor, hacer la cama o apartar la escoba del ángulo de la foto… a eso todos llegamos. Pues al parecer no todo el mundo entiende que es algo básico. Para mi sorpresa, añadiré.

Divinity Gemelos Scott

El lenguaje inmobiliario

Lo mejor de estas apps es que son una joya del lenguaje inmobiliario. Tú ves textos escritos que parecen un subgénero en sí. Hace un tiempo eché un vistazo al libro que han escrito los (adorados) Hermanos Scott de algunos de los programas de Divinity y casi me muero de la risa. El libro, que está muy bien y podéis comprarlo aquí, te da un montón de consejos e información realmente interesante pero ¡es de los hermanos Scott! ¡está lleno de un montón de bromas! Una de las partes que más me gustó fue cuando Drew, el gemelo agente de la propiedad analiza lo que dicen los anuncios y lo que de verdad quieren decir. ¡Y tiene más razón que un santo!

Algunas de las traducciones que hace Drew…

  • Acogedora: minúscula.
  • Artística: Paredes pintadas de colores estrafalarios, suelos chapuceros o extraños salpicaderos que habrá que cambiar seguro.
  • Baño renovado: A la cocina no se puede ni entrar.
  • Clásica: Anticuada de narices.
  • Con encanto: Es muy extravagante, con una distribución rara, muchas habitaciones pequeñas y ninguna de ellas adecuadas para hoy.
  • Equipada: Los vendendores no quieren mudarse con sus cosas, será el comprador quienes tengan que sacar su mierda de la casa.
  • Estupendo vecindario: El vecindario está bien, la casa es un asco.
  • Fantástica: lo contrario de fantástica
  • Mucho potencial: necesita una reforma como el comer
  • Necesita una mano de pintura: Reforma integral. Tal vez incluso demolición.
  • Oportunidad única: Está por encima de precio y busca un comprador pardillo de otra ciudad.
  • Prestigiosa: Carísima
  • Recién pintada: y eso es todo…
  • Venta en estado actual: el propietario no va a reparar absolutamente nada y lo mismo tiene problemas que se calla.

¿Estáis de acuerdo con las traducciones que hace Drew? Yo por completo. En las apps tipo Idealista o Fotocasa nunca te puedes tomar todo al pie de la letra: hay que leer entre líneas SIEMPRE, empezando por los metros. Ni una sola de las casas que visité tenía los metros que decía que tenía.

En todo caso he de deciros que me da una pena horrible haber encontrado casa y tener que desinstalar mis apps porque ¡es tremendamente divertido y adictivo! ¡No quiero!

Y si quieres leer sobre las obsesiones de los americanos en las reformas pincha aquí.

3 COMENTARIOS

  1. ¡De acuerdo contigo! Son un vicio malo, malo. Vamos, hasta mi padre, que tiene la casa pagada y ni pensamiento de irse a otra está enganchadísimo y lo peor ¡las mira por toda España! Que igual al final le entran ganas de mudarse, con todo el saber inmobiliario que lleva acumulado durante años.

  2. Sí, son totalmente adictivas. Yo estoy en modo búsqueda de piso, y he de reconocer que me vuelvo loca mirando pisos, una vez que empiezo ya no puedo parar, jijijiji. Me encanta la traducción de Drew!!
    A estos hermanos les podrían poner un canal para ellos solos, jejejeje.

  3. […] ¿Cómo es el comedor? ¿Cómo es la comida de los niños? ¿Hay autobús? ¿Cuánto me cuesta ir andando? ¿Si voy en coche tengo sitio donde aparcar o parar? Al final este tipo de cuestiones son las que acaban siendo más relevantes en tu día a día (y si no que me lo digan a mí, que me mudo ahora más cerca del colegio por lo mismo) […]

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