Cosas de las series que nos dan mucha envidia

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Hemos crecido viendo series de todo tipo, españolas, extranjeras -principalmente con factura estadounidense- y hemos aprendido muchísimas cosas de ellas, desde cómo vestirnos en nuestra más tierna juventud a cómo sobrevivir en caso de que el apocalipsis zombie acabara sucediendo. Grandes enseñanzas todas ellas. Y claro, como grandes espectadoras de series que somos, hemos interiorizado como normales cosas que en modo alguno lo son… al menos en nuestra diaria normalidad y la verdad es que que nos dan muuuuucha envidia. ¿Queréis saber cuáles son? Pues seguid leyendo. Nos encantará leer qué envidiais vosotras en los comentarios.

Los hombres de Alicia Florrick en The Good Wife (Sara)

the good wife hombres

Que me encanta la serie The Good Wife no creo que sea secreto a estas alturas. Me gusta mucho por sus personajes femeninos como os conté en Grazia, pero ya os he contado en más de una ocasión que también es una serie que me pone tonta (salidorristamente hablando, que no está reñido con el feminismo).  Si algo he de envidiar de una serie es los hombres que le ponen en el morro a Alicia Florrick, la protagonista de la serie. Es de una gran injusticia. No he sido yo nunca de Mr. Big en Sexo en Nueva York, pero tiene su público: él es el marido que le pone los cuernos. Luego está Will Garner (MI Josh Charles), pero cuando pasa lo que pasa le ponen al fiscal Finn Polmar (Matthew Goode), luego al jefe de campaña Johnny Elfman (Steven Pasquale) y, por último, al investigador Jason Crouse (Jeffrey Dean Morgan). NO ES JUSTO. No me parece ni medio normal que sólo se lleve solomillos a la boca. La envidio muy fuerte. Muy, muy fuerte.

Los casoplones en los que viven (Verónica Trimadre)

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Claro que en las películas también nos enseñan mansiones y casas de lujo, pero como ocurre con los personajes, a las casas de las series acabamos por cogerlas cariño. Capítulo tras capítulo vamos viendo tramas que discurren en el hogar, y al final conocemos la nevera de Dexter mejor que la nuestra (y su set de cuchillos de cocina). Por supuesto que me enamora la mansión de Gloria y Jay de Modern Family, el salón de Jess de New Girl, el lujoso ático de Blair (Gossip Girl) en el Upper East Side y el pisazo de Carrie en Sexo en Nueva York. Pero en general, pierdo el sentido por todas las cocinas que salen en las series, en las que siempre cabe una mesa de comedor de forma holgada o una isleta central de ésas que enamoran. Aunque yo, que soy de buen conformar, sería feliz con el apartamentito de Dexter en Miami, con la barra americana y el sol entrando por la ventana todas las mañanas. ¡Ay!

Lo de ir en taxi a todas partes (Ruth)

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Será porque soy de provincias, de una ciudad muy pequeña en la que había sólo cuatro taxis y creo que nunca me subí a uno. Así que eso de estar en Nueva York, Miami, San Francisco o donde sea y no tener que preocuparte de aparcar porque siempre vas en taxi, me da mucha envidia. Aunque me produce mucho placer conducir, la verdad es que aparcar me desespera. Yo quiero salir corriendo de casa y sacar la mano desde la acera para parar un taxi. Y que sea barata la carrera.

Tener tan cerca a tus amigos (María Jardón)

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No sé porque en las series todos los amigos o son vecinos, o viven en el barrio, el caso más sonado es el de Friends en el que llegan a jugarse el cambio de piso, pero otras series como The Big Bang Theory o Como Conocí a Vuestra Madre también son un buen ejemplo de esto. El caso es que se ven todos los días, ya sea en el bar de debajo de casa o en casa de alguno de ellos. Lo que pagaría yo -sobretodo hace unos años- por poder ver a mis amigos a diario, vivir en el mismo bloque o, por lo menos, en la misma manzana.

De pelo… a pelazo (Merak)

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Aunque sin gomina orgánica, este se parece más a mi aspecto cada mañana

Será porque yo, por mucho Fructis que utilice, nunca logro que mi pelo se convierta en un pelazo (pelaso, para ser correcta)… envidio a cualquier mujer -o incluso hombre- que luzca cabellera al viento: larga, cuidada y frondosa. También peinada, ¡oigan!, que eso de tener todos y cada uno de los pelos de nuestra melena en su sitio es un auténtico logro. Por eso, yo cuando veo una serie o cualquier película en general, lo que envidio es como se levantan de la cama esas chicas, además de perfectamente maquilladas, sin marcas de almohada en las mejillas, sin ojos de panda… además de todo eso… con su brillante melena al viento, lisa, peinada, desenredada, voluminosa… Nada que ver con el puercoespín que se refleja en mi espejo del baño todas las mañanas.

El desayuno de campeones (Lydia)

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Ya me han quitado la idea de los amigos, y por lo tanto el tiempo libre que tienen para estar por ahí sin tener que poner lavadoras, hacer la compra… Increíble. Pero a lo que vamos. Una cosa que me llamaba mucho la atención era el desayuno de campeones que se tomaban en Los Serrano. Tras el grito de “A desayunar” (el cual no tenían que repetir 5 veces para ser efectivo), acudía toda la prole, bien vestidos, peinados, y con ganas de desayunar. Y cuánto desayunaban. Un montón de variedad y sin rechistar ni mancharse. Un montón de gente en la cocina y otro montón de amigos que llegaban para buscarlos y se unían a desayunar. O madrugaban mucho o es imposible tener un desayuno así de completo, zen y divertido un lunes.

Quedar a comer un día a la semana con las amigas (Majo)

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Que nos gusta comer y estar con los amigos es algo que hemos ido manifestando las participantes del vermut, pero si encima es todo junto mucho mejor. Es muy habitual en cada capítulo de Sexo en Nueva York ver a las chicas disfrutando de un brunch, con todo el glamour del mundo y contando las mil y una aventuras que han vivido. Me parece tan importante poder tener esos momentos, que intento los viernes sacar un hueco para poder desconectar del mundo, y aunque no se aún brunch tan glamouroso, una visita al menu del día tampoco va mal.

Lo de los días de mil horas (Let)

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Imagen: Pexels

Los días en las series no es que sean largos… es que son eternos, los de los sinhijos y los de los conhijos. Me encantaría saber cómo lo hacen. Se levantan, desayunan como campeones, se van a trabajar o la escuela, pasan su jornada, vuelven a casa, les da tiempo a muchas cosas -comprar regalos o ir al súper- y, además, quedan a cenar o a tomar una copa. WTF? Eso es imposible, pienso yo siempre y a ese pensamiento le sigue la certeza de que nos han vendido la moto. Porque a mí lo que me escama ya no es que les dé tiempo, lo que me escama es que NO SE DUERMAN ENTRE MEDIAS.

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3 COMENTARIOS

  1. Yo también me muero de envidia con las cocinas de las series… y encima soy masoca y me engancho a los programas de reformas americanos jajaja
    Ah!! Y que la gran mayoría de protagonistas no repitan modelito… ¿¿¿pero que clase de armario tienen???

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