Ese regalo para nuestros hijos

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Nos hemos cansado de repetir que llegó la Navidad. Y, como buenas amigas que somos, os hemos dejado propuestas de regalos para todos los bolsillos y para todos los gustos, por si andabais despistadas y no sabíais qué pedirle a los Reyes o Papá Noel. Pero estamos segura de que, cuando pensáis en vuestros hijos o hijas, hay un regalo que os viene a la cabeza en modo automático. Ese con el que sabéis que no fallareis, con el que se emocionará a tope. Hoy os contamos cuál es ese regalo para nuestros hijos que somos conscientes de que lo va a petar.

Tiempo para jugar juntos (Let)

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Ojazos ha pedido muchas cosas para Reyes y Papá Noel. Muchísimas. Y, además, cumple años 10 días después de que lleguen Sus Majestades, así que tiene su lista de deseos bien cubierta. Ya sabéis, padres, tíos, abuelos… ansiosos por darle el capricho y hacerle feliz, que para eso estamos todos. Pero, si hay algo que mi hijo quiera más que nada, por encima de todo lo demás, es tiempo para jugar juntos. Lo sé porque se le ilumina la cara cuando uno de los dos se sienta con él mientras organiza a lo que le apetezca jugar. Así que yo este año que empieza en breve le voy a regalar tiempo. Pero tiempo de verdad, sin tener el móvil en la mano. Ese es el que él necesita.

Juegos compartidos (Nat)

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Vivimos en una época en la que todos tenemos muchas más cosas de las que necesitamos, si dijera lo contrario mentiría. Por eso a mí me gusta regalar pocas cosas materiales y ese es, sin duda, uno de nuestros principales propósitos estas Navidades. No recibirán mucho, pero como compartir es amar, mis hijas recibirán muchos regalos para compartir entre ellas. Regalos que les gusten a las dos y que les permitan disfrutar de muchas horas de juego juntas donde compartan aprendizajes, risas y buenos ratos. Y, ¿sabéis qué? ¡A ellas les encanta! ¡Y a mí más!

La lista censurada dirigida (Merak)

Bien, bien, bien… ya vengo yo a cortar el “buenrollismo” de Nat y Let con mi perfil más pragmático. Yo vengo a hablar de juguetes o, mejor dicho, de cómo aquí también ejerzo de madre chunguérrima cercenando la carta a sus Majestades. Vamos por partes. Para empezar, desde que tienen uso de razón, me he encargado de dejarles claro a mis hijas que mucho Papá Noel, muchos Reyes, mucha magia pero aquí los que poníamos el dinero éramos los padres. Así que ¡ojito con que la cosa se nos vaya de las manos! Y lo cierto es que, aunque suene tremendamente cruel, a ellas nunca les ha causado un trauma. Es más, ven con naturalidad que Papá Noel dedique sus recursos a aquellas familias que realmente no pueden permitirse comprar regalos. Y, a partir de ahí, como os podéis imaginar, la lista está más que mediatizada por la menda. No tanto por el dinero, que probablemente podríamos invertir más de lo que hacemos y, de hecho, a veces hemos hecho notables gastos en cosas que querían, sino porque no me da la gana de gastarme lo que no está escrito en juguetes con los que sé que no van a jugar. Ya tengo un Furby acumulando polvo en una estantería, ahora no voy a traer un Hatchimal de esos para que le haga compañía. Total, que mis pobres hijas -que todo sea dicho, no creo que tengan la sensación de que les falta de nada, pero sí que el dinero no se malgasta- han visto su carta totalmente censurada. Lo que no quiere decir que no vayan a contar con muchas cosas que les gustan, han pedido y a las que, además, les van a sacar mucho provecho. ¡Ah! Y que yo también voy a jugar mucho con ellas y a dedicarles mucho tiempo, y en Reyes el regalo principal siempre es compartido y se tienen que poner de acuerdo y todo eso ;-).

Cuentos (María Jardón)

Me encanta el día de Reyes, desde que era pequeña lo vivo con una ilusión que intento transmitirle a mis hijos y si hay algo que nunca puede faltar en sus zapatos son “cuentos”. Tengo mi propia tradición desde que nació mi mayor, es lo que dejo para el último regalo, casi el último día voy a una librería infantil que me encanta y le pido a la dependienta que me recomiende libros. De momento nunca ha fallado y mis hijos están encantados con sus cuentos, además, este año que el mayor se está soltando con la lectura sé que se le iluminarán los ojos al descubrir la nueva aventura que llegará a su biblioteca.

Un monopatín (Núria)

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Ese monopatín que yo NO tuve. Ese con el que Michael J. Fox iba al y regresaba del futuro. Ese que yo osé probar un día, ya mayorcita… Ese que les voy a tomar prestado en cuanto se despisten. ¿Uno para cada uno o uno para todos? Todavía no sé. Turquesa para una, verde fluorescente para el otro y quién sabe si la mayor no querrá un tercero de color negro más o menos gótico. Me hace gracia porque es un regalo que aúna las tres edades. ¿Compartirán? ¿Se matarán por usarlo en el mismo momento? ¿Les caerá a cada uno el suyo? ¿Me pido yo uno para mí solita? Qué difícil es ser reina maga… Todo son preguntas.

Un ordenador (Pilar)

En mi casa los regalos de Papá Noel se dan en casa de los abuelos (porque nos vamos a otra ciudad a celebrar la nochebuena y la navidad) y los de Reyes sí son en casita.

Este año mis hijas quieren un ordenador y la verdad es que les hace falta. La mayor porque ya tiene correo electrónico y lo usa mucho, tanto para escribir a sus amigos como para cosas del colegio. Y la pequeña porque adora jugar al Minecraft y grabar vídeos en su canal de Youtube, así que ya necesitan un ordenador para ellas.

Y como a nosotros nos encanta que haya muuuchos paquetes (aunque la mayoría sean chorraditas que envolvemos igualmente), este año lo vamos a tener más complicado porque con ese regalazo ya no quedará mucho presupuesto.

Imágenes: Pexels y propias (María Jardón/Merak/Nat)

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