Tips para cuidar la espalda que toda madre debe seguir

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Si hay algo que han tenido en común mis tres maternidades y la de muchas de mis amigas son los dolores de espalda. El peso de nuestros retoños, las posturas al dar el pecho o al «dormir» con ellos, agacharnos todo el día para recoger juguetes, atar cordones, cambiar pañales… en definitiva, nuestra espalda es una de las grandes damnificadas en esto de la maternidad.

Dolor de espalda

Con todas las novedades que tenemos en ese momento no le prestamos la atención que deberíamos, sin embargo, hay varias cosas que podemos hacer para que nuestra espalda no se resienta tanto. Estos son algunos consejos.

Tips para cuidar la espalda

Cuida tus hábitos

Cuando nos convertimos en madres estamos mas centradas en satisfacer las necesidades de nuestros hijos que en cuidarnos y, cuanto antes le demos lo que necesitan, mejor. Esto hace que muchas veces caigas en la tentación cambiarle el pañal en la cama, por ejemplo, en lugar de hacerlo en el cambiador. Un hecho que parece inofensivo pero que repetido varias veces es muy perjudicial para la espalda, ten en cuenta que la cama no tiene la altura necesaria y esto para que estés más doblada de lo que debes.

Haz ejercicio

Son varios los ejercicios que puedes hacer para fortalecer tu espalda pero lo principal es moverte diariamente y no caer en el sedentarísmo.

Yoga

Sal a caminar un rato todos los días; apúntate a clases de Yoga o Pilates ejercicios donde se presta especial atención a la espalda o, si tienes alguna piscina cerca, vete a nadar. La natación es un deporte perfecto para fortalecer los músculos de esa zona, principalmente si nadas a crol o espalda.

Otra opción si no tienes mucho tiempo, es ir a un profesional para que te prepare algún cuadro de estiramientos para realizar en casa a tu ritmo, o en su defecto, en internet puedes encontrar varias opciones. Busca el momento que mejor te vaya y crea un rutina, ya que la constancia es básica para conseguir fortalecer nuestra espalda y evitar los dolores.

Corrige las malas posturas

Durante los primeros años de la maternidad son muchas las ocasiones a lo largo del día en las que tienes que estar muy pendiente de tu postura y corregirla.

A la hora de agacharte y coger a tu hijo en brazos debes flexionar las rodillas para que te ayuden a levantar el peso y no lo cargues todo con la espalda. Otro momento en el que debes tener especial cuidado es la hora del baño, lo ideal es arrodillarte sobre una almohadilla para que estés más cómoda y te eleve un poco, si te quedas de pie te verás obligada a doblar demasiado el tronco y esto repercutirá directamente en tu espalda.

Control peso

Controla tu peso

Cae de cajón pero el sobrepeso no es el mejor aliado precisamente de nuestra espalda. Los músculos de la espalda sufrirán mayor tensión cuanto más peso tengas y esto afectará sin duda a que tengas más o menos dolor. Seguir una buena alimentación y controlar tu peso te ayudará a cuidar tu espalda.

Cuida tu espalda al dormir

Aunque no lo parezca mientras duermes también puedes mimar a tu espalda. Es importante que tu sueño sea reparador pero también, que la espalda descanse como debe ser. Debes cuidar que el colchón esté en buenas condiciones y tu postura, una buena opción es dormir de lado con un cojín entre las rodillas, de esta manera relajarás la espalda y se colocará la cadera.

Evita el reposo en la cama

Si ya sufres dolor de espalda es importante que trates de hacer vida normal, eso sí, sin coger pesos (lo que incluye en la medida de lo posible a tus pequeños) y sin hacer movimientos bruscos. El reposo simplemente se suele indicar en un primer momento si el dolor es muy intenso, si no es así, lo ideal es moverse y practicar un ejercicio moderado.

Estrés

Di no al estrés

Otro gran enemigo de la espalda es el estrés, principalmente porque hace que se tensen los músculos del cuello que finalmente harán que se cargue toda la espalda. Aprende a relajarte, practica técnicas de relajación o pon en práctica alguno de los consejos que comentamos hace tiempo para evitar el estrés.

El calor una buena opción

La mayoría de los dolores de espalda tienen un componente muscular por lo que aplicar un poco de calor diariamente puede ser una buena opción. Puedes ayudarte de una manta o almohada eléctrica, de una bolsa de agua o incluso, de una ducha relajante poniendo el agua en esa zona a más temperatura. Eso sí, cuidado con abusar del calor y sobre todo, con ponerlo demasiado alto para no quemarte.

Estos son algunos tips para cuidar la espalda que toda madre debe conocer, sin embargo, lo principal es que nos concienciemos de la importancia de cuidarnos a nosotras mismas una vez que nuestros hijos llegan a nuestras vidas. Si nosotros no estamos bien, no podremos cuidarlos como es debido. ¿Te ha dado la lata tu espalda tras la maternidad?

Imágenes: Pixabay

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