jueves, mayo 19, 2022
InicioMujer ActualInternet, un mes sin ti. #RetosMMM

Internet, un mes sin ti. #RetosMMM

¿Recordáis la propuesta de Pilar? En su hilo de los retos a los que íbamos a enfrentarnos en nuestro afán de mejorar y crecer, alguien sugirió como reto estar un mes sin internet. Yo pretendía en este post recoger el guante aunque, pensándolo bien… ¿En serio? ¿Un mes sin internet?

En realidad, solo habría una razón para enfrentarme a semejante reto: Demostrarme a mí misma que puedo hacer lo que me proponga pero… ¿Quiero? No. Ni de coña. Sorry. Reto NO superado.

chenoa-07as
¿Que qué? ¿Que me pase un mes sin internet?

He pasado del 0 a 100 en 3 segundos. Del chulesco “lo hago” al pragmático “pa qué” en tan solo 3 segundos. En cuanto me he puesto a pensar en todas las cosas de las que tendría que prescindir, se me ha puesto el pelo rubio. Y digo yo: cuando se inventó el telegrama, ¿propuso algún iluminao dejar de usarlo porque… “total ya estabamos bien como estabamos y nos está alienando y blablabla”?

Aquí estoy yo, intentando dilucidar si la desintoxicación tecnológica es o no necesaria cuando de repente me abduce un hilo del Facebook de Óscar (uno de estos amigos a los que jamás habría accedido sin las redes sociales) donde comenta justo lo que me está pasando por la cabeza: que “empieza a haber cierta corriente antitecnológica, como existe una corriente antivacunas. Gente que considera que para evitar ir hacia estos extremos, lo mejor es atajar de raíz. Como en la Edad Media.” Gracias Óscar. Me encanta que otra persona formule un pensamiento que presionaba por salir de mi mente (sobretodo cuando lo formulan de manera simple y concisa).

Es lo de siempre. Pasamos del uso al abuso, demonizamos la novedad (a la que quizás no hayamos sabido ajustarnos todavía) y entoncen surgen los abolicionistas que quieren matar el problema de raíz para librarnos del mal (y de paso del bien también). Que ya sabemos que cuando una persona asesina a otra, la culpa es siempre del cuchillo. En serio, gente: relax. Nadie puede ya poner en duda la bondad de la tecnología ¡por favor! Nos simplifica la vida continuamente y en tantos aspectos.

Es que estas todo el día con el telefonito” sí pero oye “bendito telefonito” ¡la de cosas que resuelvo con él!

Internet en mi bolsillo

homer-simpson-pokemon-go
No. Aunque lo parezca, no estoy jugando

Mi móvil (con pantalla rota y todo) me permite charlar a tres bandas con mi madre y mi hermana (vivimos a miles de kms unas de otras). Me permite quedar con amigas sin necesidad de usar el teléfono en tiempo real, cada una lo mira cuando puede. Puedo escribir o leer emails en mis trayectos de metro. Consultar programas de cine o teatro, precios y horarios de servicios de transporte público. Puedo acceder a mapas y rutas en un clic. Comprar online libros, ropa, zapatos, cochecitos, cunas… ¡entradas para un concierto! Qué os voy a contar que no sepáis. No. No estoy jugando. Estoy resolviendo cositas, cositas que antaño solo podía resolver yendo a los sitios con mis piernitas.

Internet en casa

marge-simpson-computer
No. Tampoco estoy mirando Pocoyo.

Tener internet en casa me permite elegir qué serie miramos y cuándo la miramos. Hacer transferencias bancarias desde casa, escribir contenido para este blog o comentar la jugada en nuestro chat editorial. Desde mi rinconcito y con una terminal bien pequeña, puedo buscar instrucciones de cómo hacer cualquier cosa: Un gorro de ganchillo, una colcha de patchwork o cómo cambiar el cristal del móvil (y pagar 20€ por hacerlo yo misma en lugar de los 150€ que me pedían en la tienda). Puedo leer periódicos o escuchar emisoras de radio de todo el mundo. Buscar un piso, vender un asiento del coche que ya no usamos, escuchar conferencias inspiradoras, asistir a cursos a distancia, reservar un alojamiento para las vacaciones…

Internet en el despacho

internet
No. No estoy ligando. Estoy consultando un foro de CAD.

En el trabajo, internet es mi salvación. Siendo extranjera, tener acceso permanente y rápido a un diccionario online es una bendición. También me permite acceder a catálogos de productos que antes ocupaban estanterías enteras o consultar la normativa vigente vigentísima (porque nada se actualiza con más facilidad). Mis dudas hallan respuesta en foros técnicos. Me pongo al día con el software recuperando comandos olvidados o aprendiendo otros nuevos… Si se tercia, compro entradas para la feria de muestras. De una forma u otra, me facilita estar al día de las novedades del sector: veo lo que hacen otros colegas, en otros despachos, en otros países, sin tener que almacenar revistas y más revistas… En definitiva, un sinfín de comodidades que me da reparo enumerar porque seguro que me olvido las más gordas.

En resumen, si tuviera que prescindir de internet, no sabría por dónde empezar.

El acceso a la red me libera de un montón de papel y me ahorra un montón de dinero. La WWW nos libera de todo aquello que nos hacía pesados e inmóviles. Internet me permite vivir la vida que siempre soñé. Con poco equipaje. Móvil. Ligera. Actualizada. Minimalista. Así que… lo siento pero creo que, tal como están las cosas, de momento NO renunciaré a la red.

Amigas, no. RETO NO SUPERADO. 🙂

¿Y tú? ¿Ya te has parado a pensar qué sería de ti sin Internet?

Imágenes: Momentazo Chenoa en OT y fotogramas de la serie Los Simpson.

Nuria Puig
Nuria Puighttps://nurananu.wordpress.com/
Mi nombre es Nuria pero, donde vivo, tienden a llamarme Julia. He tirado la toalla y, si me llamas Julia, también me giraré. He trabajado en construcción y en educación pero lo que hace que me olvide de comer y de beber es: escribir. Voy por la vida con Gorro y a lo Loco
RELATED ARTICLES

9 COMENTARIOS

  1. ¿Una semana? Me parece innecesario del todo… Pero un par de días, quizá los fines de semana… Es liberador. Y a fecha de hoy, creo que no soy la única que pasa de internet. Si no es así, no me expñico lo de Estados Unidos (que me voy del tema). Como ejemplo a mis hijas, ahora intento que los fines de semana me miren a la cara y yo pueda mirarles a los ojos, sin estar pendiente de una pantalla

    • Está claro que un par de días a la semana hay que desconectar del móvil… pero no solo del móvil! Hay que desconectar de la ciudad, de la contaminación, del ruido, de la televisión, del trabajo, de los estudios… de lo que sea que hacemos la mayor parte del tiempo!! Hay que tener momentos para estar en calma, para no hacer nada!!! y por supuesto “no hacer nada” incluye no tocar el móvil 😉

  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, yo NO quiero hacer ese reto porque mis retos son cosas que se supone que van a mejorar tu vida: hacerte más sano, dormir más y mejor, estar más feliz, tener más calidad de vida…
    Pero quitarme internet no mejorará mi vida, la empeorará.
    Es cierto que hay que tener cuidado para no estar tooooodo el día con el teléfono pero desde que silencié todas is notificaciones hace un par de años, esto genial y no me estreso nada.
    Así que ala, me niego a volver a la edad media jaja

    • Sí!! Jeje… Ha sido un “recurso esilístico”. Ya se que el reto consistía en una semana SIN, pero el otro día hojeando un libro me apareció lo de UN MES sin internet, que lo proponían como recomendable y yo pensaba “perdona, yo me he tirado 20 años sin internet!!” ahora QUE SE ABSTENGA OTRO!! 😉

  3. Hola! es que un mes, es mucho¿no?. Yo me he planteado un día a la semana sin internet, sin móvil, ni nada. Suele ser los domingo,que es cuando intento desconectar de todo. Y me doy cuenta que me cuesta. Por un lado internet facilita mucho la vida, por otro a veces me da miedo de lo imprescindible que se ha vuelto para mí.

    • Sí, Maribel. El reto inicial era una semana. La propuesta del mes la vi en un libro y pensé “venga, si lo hago que sea a lo grande”. Y ya has visto a qué rápido me desinflé. Pero lo que dices del día de abstinencia semanal me parece muy sano y muy deseable!! Un saludo y muchas gracias por tu comentario! 🙂

Los comentarios están cerrados.

Most Popular

Recent Comments

María L. Fernández on Problemas maternales del primer mundo
Alejandra deF on ¿Eres supersticiosa?
Alma Rosa Calderón Herrera on ¿Tute gratuito? ¡No, gracias!
Juan Luis on Odio Star Wars
María L. Fernández on Mis 10 blogs de cocina IMPRESCINDIBLES
Irene on A veces grito
Silvia - Mimette.com on Mis zapatos depilados, gracias
Ana (Pequeña Hormiguita) on Corresponsabilidad esa gran desconocida
La loca del Pelo Gris on Encorsetar a una hija (escoliosis)
Anya on Verano ¡ven!
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Cata de mamatambiensabe on ¿Por qué tenemos miedo al feminismo?
Natalia Martín on iMMMprescindibles de abril
Emmanuel rivera on Odio Star Wars
marisa, la estresada on iMMMprescindibles de abril
Maria José on Esas costumbres molestas
Natalia Martín on ¿Tú no tienes papá, mamá?
Omar on Odio Star Wars
Limonerías on Londres, de niño a niño
Natalia Martín on Cariño, ¿te gusta tu escroto?
Madreexilio on Educar sin género
Sara Palacios on Música para follar
Maria José on Música para follar
Violeta Rodríguez Fotografía on Ama, vive y come
Marta on Ama, vive y come
Natalia Martín on Ama, vive y come
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Julieth montaña on La frustración y la maternidad
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
marisa, la estresada on Nuevo año o vida nueva
Ruth de Rioja on ¡Feliz 2017!
anya on ¡Feliz 2017!
Limonerías on Inocentadas de bombero
marisa, la estresada on Inocentadas de bombero
Susana on Querido Fassbender
Sofia Sanchez peña on Sobrevivir a la Navidad en familia
Limonerías on El juguete de tu infancia
Epaminondas on Hablemos de princesas
Alejandra deF on ¿Eres puta o princesa?
Ana Guillén on Agendas bonitas para 2017
Noelia - Golosi on Agendas bonitas para 2017
Sara Palacios on Tu juego de mesa favorito
Juegos de mesa Addicted on Tu juego de mesa favorito
marisa, la estresada on Tu leyenda urbana favorita
La maternidad de Krika en Suiza on Tu leyenda urbana favorita
Paola Velázquez on El segundo hijo o el segundón
Verónica Reng on El segundo hijo o el segundón
Natalia Martín on El segundo hijo o el segundón
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
AniPatagonia on Todos somos Chenoa
Johanna Arco on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Noelia - Golosi on Todos somos Chenoa
Ana [Mi mama es asesora de lactancia] on Tu nombre de pueblo favorito
Limonerías on Mi luna de miel
anya on Mi luna de miel
Limonerías on Tu juego de mesa favorito
Laura Arceo on Homeopatía y caries
Marisa, la estresada on La llamaron “loca”
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Alfonso de Lozar on Asúmelo… ¡eres tu madre!
Vestidos para bautizos on De tutús, pelucas y masculinidad
Aprendemos con mamá on Cerrar etapas para…¿abrir otras?
Sara Palacios on Mujeres y libertad
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Johanna Arco on Mujeres que son historia
Virginia A. C. on Mujeres que son historia
Sónia Cristina Relvas Luciano on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Mujeres que son historia
Jess vaquero cuervo on Mujeres que son historia
Patricia Barreiro on Mujeres que son historia
Lupe Soria on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Por qué me gusta Peppa Pig
Marisa, la estresada on Río 2016: olimpiadas y machismo
Natalia Martín on Visitar Valencia este verano
rosi marugan on Ser madre y opositar
Sari - Hechizos de Amor on Tácticas amorosas: el tira y afloja
Julia Martín on Montessori para novatos
Sara Palacios on La fiebre de las minicasas
Immi on Extranjera eres
Marisa, la estresada on Extranjera eres
Raquel on Extranjera eres
Laura on Extranjera eres
Esther on Extranjera eres
madrexilio on Extranjera eres
Limonerías on La vieja que quiero ser
Marta García on 7 días sin beber coca-cola
anya on Tengo cursitis
Noelia - Golosi on ¿Hacemos la tortuga?
Noelia - Golosi on Talentos ocultos
notengowhatsapp on Queridas madres del Whatsapp
Marta Capella on Queridas madres del Whatsapp
Alejandra deF on Queridas madres del Whatsapp
Sara Palacios on Queridas madres del Whatsapp
María José on Eres viejuno
La Sonrisa de Mini Yo on No quiero morirme sin visitar…
Limonerías on Eres viejuno
Natalia Martín on Eres viejuno
Noelia - Golosi on El profesor de balonmano
Limonerías on Yo también soy gay
La Sonrisa de Mini Yo on Cómo destrozar Grease
Bobyshaftoe on Cómo destrozar Grease
Natalia Martín on Cómo destrozar Grease
marisa, la estresada on Querido Marido 1.0
Noelia - Golosi on El chico perfecto tendría…
María trinidad espinosa guirao on No, esa frase ya no se dice
Padres en pañales (@Padresenpanales) on El lado Wonderful / Puterful de las cosas. Tú eliges
Mamagnomo on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sandristica on Querido Fassbender
Natalia Martín on Querido Fassbender
Vidas_pixeladas Carla on ¡Maldito Mickey Mouse!
marisa, la estresada on ¡Maldito Mickey Mouse!
Verónica Reng on Calladita estás más guapa
Noelia - Golosi on Calladita estás más guapa
cata de mamatambiensabe on 12 cosas que adoro de ser autónoma
Ana - Querubino on Calladita estás más guapa
Carmen on ¡Adoro Divinity!
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Claves para elegir un buen regalo para un recién nacido
MamaCloud on 7 días sin enfadarme
Limonerías on 7 días sin enfadarme
madre estresada on Cosas que me irritan…
Mónica de Objetivo Tutti Frutti y Blogger Paso a Paso on 7 días sin tomar azúcar ni harinas
Auxi on A veces grito
Teresa - El Rincón del Peque on A veces grito
Daniells on A veces grito
Lorena on A veces grito
VANESA ALONSO CIMAS on A veces grito
Natalia Martín on A veces grito
Carol on A veces grito
Carmen Abián on Confesando mi adicción
Sandristica on Confesando mi adicción
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Así viví #elVermmmut
Madre Exilio (@Madrexilio) on Así viví #elVermmmut
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
María on Ladrones de tiempo
Alejandra deF on Hay amores que matan…
Cata de mamatambiensabe on Ladrones de tiempo
Eduardo Muñoz on Micromachismos intolerables
Sandristica on Cómo volverle loco
Vyacheslav Dudkin on Las Monas de Pascua más feas
Chica Perika on Dale a tu cuerpo alegría
Natalia Martín on Dale a tu cuerpo alegría
Mamá Resiliente (@MamaResiliente) on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Limonerías