Cuestión de elección

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El miércoles pasado publicamos un post colaborador que gustó muchísimo a juzgar por las visitas que ha recibido. Nuestra lectora Maggie compartió con nosotros en “Singlemoms: (no) hay esperanza”  su experiencia con los hombres y sus sentimientos en torno a una crianza que decidió afrontar en soledad, aun asumiendo lo mucho que le hubiese gustado que las cosas fuesen de otra forma. Fue un post sincero y valiente, de esos que no dejan indiferente.

Repetimos, nos contó SU experiencia con los hombres, sin generalizaciones ni axiomas extrapolables al orden universal.

Sin embargo, podemos entender que su historia puesta negro sobre blanco se perciba con otro prisma cuando es un hombre quien la lee. Un hombre que a su vez arrastra su propia mochila de experiencias, de decepciones y de sueños truncados.

Nuestro lector Julio nos ha mandado su historia que de alguna forma es una contrarréplica a la que compartió Maggie. Creemos muy oportuno hacer un hueco para ella en nuestro Magazine, porque este es un espacio especialmente pensado para las Mujeres y Madres, pero eso no significa que no tengan cabida los hombres. Al contrario, a estas alturas tenemos muy claro que los estereotipos no son más que eso, generalizaciones absurdas. Y por eso hoy sentimos que este post, aunque pueda levantar ampollas, es también necesario. Lo que somos no es cuestión de género, sino de nuestras propias elecciones.

 

La historia de Julio

Tengo 39 años, estoy divorciado y tengo un hijo, y si es una cuestión de visión, no es que tenga mal ojo para las mujeres, es que estoy peor que Polifemo tras su visita al oculista Odysseo. Hasta aquí todas las coincidencias con Maggie. Por lo demás, mi vida ha debido transitar por un universo paralelo separado cuánticamente del de Maggie, porque de esas mujeres “majas” de las que dice formar parte, ¡ni rastro!

Primera aseveración: los machos alfa son producto directo de madres Beta. La mía sin ser una “modelna” no lo era. Yo paso el aspirador en mi casa, plancho, friego, limpio baños y gateras si es preciso, incólumes ante la prueba del algodón. Me encanta cocinar, y aún no he conocido mujer que me supere en ese “campo del honor”.

Fui un bon vivant y disfruto de la vida y he conocido bisectrices humanas de todo el orbe europeo occidental, con sus dos mentalidades germánica y latina. Me casé con una y conviví con la otra.

Y debo decirles señoras que las diferencias fueron nulas. Ellas eran mujeres que salían de relaciones como las de las clientas de Maggie, y aparecí yo, cargando sobre mis hombros el peso de todos sus deseos y anhelos como un forzudo de feria, cubriéndolas de caricias, de cariño, de zalamerías, fijándome en cada detalle y otorgándoselo, sin que ningún esfuerzo o sacrificio fuera suficiente para verlas sonreír, complicados retos que harían palidecer de vergüenza por falta de ocurrencia a los guionistas de las pelis de Misión Imposible, cubriéndolas de flores y poemas, haciéndoles sentirse únicas… Y a cambio si les servía la luna en bandeja, me pedían Marte y de malos modos, y mis deseos y anhelos, mis necesidades, sencillamente no existían, y mi persona quedaba anulada, convertido en una especie de esclavizado genio de los deseos.

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Hablemos ahora de mujeres  independientes, fuertes y luchadoras, en los dos casos que me refiero ambas sendas  tenían trabajos estacionarios de los que no se podía vivir. ¿Por qué? Muy sencillo, las posibilidades de trabajo (y eran abundantes) no las “llenaban”, o no las dejaban desarrollarse personalmente, o escoja usted otra excusa. Y mientras yo bailando todo el día con las feas cifras financieras, currando en un banco, cargando con todo el peso económico de la pareja, cuando uno nació con sangre machadiana en las venas.  Aguantando además los gritos histéricos de las “comadres”, que me llamaban al trabajo para que fuese a casa, porque se aburrían. “Perdóneme jefe, que me marcho a mitad de jornada y dejo todo manga por hombro, porque mi mujer/novia se aburre”. Y además de no aportar, exigencia máxima a la hora de gastar.

Ni hablemos de la “Santa Higiene”. Literalmente en ambos casos de “chicas de hoy” la inmundicia nos devoraba, un palo de gallinero al lado de nuestro habitáculo relucía como un anuncio de Porcelanosa de la Preysler, y ellas tan felices s ino tomaba yo la iniciativa y la fregona, y por supuesto aquellos actos de limpieza que les provocaba repulsión corrían siempre de mi cuenta (léase limpiar el WC entre otros).

¡Hábitos! ¡Los del monje! Siestas del borrego y las que no, sedentarismo y falta general de entusiasmo, envidia de los conocimientos y habilidades de su pareja. En cuanto a aficiones, cine, viajar, leer, solo existían unos gustos, ¡los suyos! Los míos eran anatema y causa de cisma cuanto menos.

Ni que hablar de lo maternal y familiar, a una no le tembló el pulso de quitarle un hijo a su padre y un padre a su hijo. Para estar con mi hijo he hecho tantos kilómetros como para ir a Júpiter y volver, y no habría llamas suficientemente altas en el infierno que no atravesara por él, ni la misma muerte me lo impediría. La otra se atrevió a despreciar y maltratar psicológicamente a un niño de cuatro años que la adoraba e idolatraba. Yo no he hecho ninguna estadística como Maggie, para decir que estadísticamente la cosa está muy mal, pero trigo limpio nunca he hallado, ergo mi estadística es 100% malas.

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Acabemos hablando de sexo. Ese jeroglífico sin piedra roseta. Mi entrepierna parece una nave Apolo a punto de explotar para orbitar, si mi amante se retuerce de placer aullando como una posesa mientras le devoro el “pilón”, ni que hablar tiene lo maravilloso que debe resultar a un hombre normal, ver retorcerse de placer a su amante, ahogándose en gemidos, cuando tus dedos se deslizan y juegan con sus labios de venus, hasta que parece que has sumergido tu mano en un manantial. Pero también aquí una montaña de excusas, que escritas acabarían con toda la industria papelera del Amazonas. No tengo ganas, no me encuentro de ánimo, se ha muerto mi cucaracha favorita, etc…. Y luego cuando hay ganas muyyyy incentivadas, rutina de calcetines, al acostarse o al levantarse, por mucha comunicación que haya, y a pesar de que le has comprado lencería, de que te gustan los juegos, las posturas, si tiene unas maravillosos pechos y quieres “cubanear” con ellos, eres un egoísta, que si eres un fetichista de determinadas partes del cuerpo, se quedan frías como de madera …Y sino cuando te han enviado a las galeras del onanismo y un día se levantan con el vientre como un volcán, pero resulta, que el día anterior te has caído por las escaleras, y llevas escayolado hasta el epiglotis, pero eso no es excusa, ¡faltaría más! Ellas están que arden, ante ti con su chándal o su pijama, sus pantuflas, su pelo destartalado y traspirando olor a ajo o cebolla (¡superlujuria ataca de nuevo!) y tú no estás cumpliendo, ¡no eres un hombre viril y tal!

Todo esto que aquí he narrado, señoras,  no quiere decir que piense que todas las mujeres, ni siquiera la mayoría sean así.

Como epílogo decir que somos prisioneros de nuestras elecciones. Si nuestra amiga Maggie solo escoge castigadores macho alfa, debe apechugar con sus elecciones, aprender de sus errores y cambiar sus criterios de elección. Y no juzgar a la mitad de la raza humana por una razón de género, como si fueran zurdos en la edad media. Nosotros somos los responsables de nuestras vidas y nuestros errores, que son hijos de nuestras elecciones y al final todo es ¡solo cuestión de elección!

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Este post ha sido escrito por una colaboradora puntual de Mujeres y Madres Magazine. Aquí os damos voz para que la vuestra llegue lejos.
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13 COMENTARIOS

  1. ¡Wow, Julio…! ¡Menudo desquite!
    El párrafo final es apoteósico. Todo (o casi) es consecuencia de nuestras decisiones así que… ¿a quién nos lamentamos? (Pregunta retórica. No se ntienda como provocación).

    Supongo que “hacerse mayor” implica apechugar, aceptar y dejar de lanzar balones fuera porque lo que nos pasa, en gran medida (no vamos a generalizar), nos lo hemos labrado nosotros mismos.
    Espero que en breve la vida te plante frente a alguna fémina que altere ese cómputo hasta ahora tan negativo. En serio, suerte en próximas elecciones.

    Y con esto y un bizcocho, me voy “pa casa” a dejar de lloriquear y a hacerme una mujer (más o menos) responsable de mi destino.

    Gran contribución. Siempre son buenos los contrapuntos. Ayudan a equilibrar la balanza.
    Un saludo.

  2. Insisto, y esto es igual para hombres y mujeres: hay esperanza. El problema que tenemos es que solemos tropezar con el mismo perfil de persona una y otra vez. A veces “hay que darse una nueva oportunidad” con personas que, a primera vista, no te atraen a, 100%. Y, sobretodo, conocer, conocer, conocer MUY BIEN. A la persona antes de meterse en cuestiones sexuales. Porque, aunque suene antiguo, una vez te metes en temas de camas cuesta centrarse en los que realmente importa que es si te conviene o no la persona.

    • Bueno llamame raro pero a mi lo que no me deja centrarme son las cosas del corazón, no de la cama! Es decir cuando te enamoras de una persona te niegas a ver la realidad, verle los defectos o aquellos impedimentos insalvables para la relación. Porque por conocer nunca acabamos de conocer a nadie por mucho con vivas con alguien, además es la pescadilla que se muerde la cola, como vas a conocer a alguien si no te implicas y comprometes con esa persona al máximo! Es complicado! Un abrazo!

  3. ehhhhhhhhhhhhh¡¡ Después del relato acabar con un epílogo así de simplón resta puntos al texto (demasiado adjetivado en mi opinión).
    Pues claro que solo nosotros somos responsables de nuestras decisiones, un “yo mismo con mi mecanismo”……PERO: y que hay del proceso mismo que conlleva tomar una decisión??….Y me da igual que hablemos de elegir una mujer/hombre, alfa, beta, gama o como quieras llamarle. Ya hablemos de cambiar de trabajo, de piso o de familia….incluso de tener un hijo.
    En cada toma de decisión entran en juego los vaivenes del pensamiento, esos que hacen que estemos permanentemente moviéndonos en la cuerda floja….
    Está claro, desvelar los enigmas que encierra nuestro inconsciente nos llevará seguro a un viaje no exento de escollos…Pues eso es DECIDIR…Saludos.

    • Champion! Justo eso es lo que busca el epílogo! Generar un coitus interruptus en aquellos que esperan un final explosivo y ofensivo con una frase de Schopenhauer! Porque no es cuestión de hombres o mujeres sino de personas! Y sino te gusta la sobre adjetivación buscate un trabajo de crítico literario ” Quevedo” Jajajaja! Un abrazo

      • JULIO….
        DECIDIDO …nunca está de mas disculparse con el otro, y así lo hago, por el comentario de la adjetivación:
        y ….como diría Garcilaso (Discúlpame si no sigo tu propuesta Quevediana)
        ….

        teniendo miedo que si escribo o digo
        su condición, abato su grandeza;
        no bastando su fuerza a mi crudeza
        ha esforzado la mano a mi enemigo.

        Y así, en la parte que la diestra mano
        gobierna. y en aquella que declara
        los conceptos del alma, fui herido.

        Mas yo haré que aquesta ofensa cara
        le cueste al ofensor, ya que estoy sano,
        libre, desesperado y ofendido.

        Saludos…

        • Sombrero, capa y sayo a tus pies postro por contestarme con Don Garcilaso de la Vega quien fuera soldado – poeta y fiel amigo del gran general Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, y que tomó prestados para elevarlos a la mas dichosa de las gracias los sonetos que trajo a la vulgata de Castilla desde Napoles el catalán Joan Boscà! Gracias por contestarme de tan grata manera, pues aunque me alimento y vivo por las normas de pitagoras a los caudales aplicados, respiro o más bien lentamente muero por el transcurrir de los versos de Homero!

  4. Querido Julio,
    En primer lugar te agradezco que te hayas tomado la molestia de escribir una respuesta-reflexión tan elaborada. La verdad es que los dos tenemos un “ojo clínico” a la hora de escoger pareja…
    Pero tengo que decirte que efectivamente vivimos en mundos paralelos. Cuando yo hablaba de “mujeres fuertes, independientes y luchadoras” no me refería al tipo de mujer que describes y que dices haberte encontrado. Yo hablaba de mujeres trabajadoras, que sacan adelante a su familia y cuidan a sus hijos con mucho amor. La mujer del Siglo XXI a la que me refería, se ducha cada día, no necesita que su marido vaya a entretenerla, se auto financia y NUNCA maltrataría a un niño ni le privaría de nada.
    En lo que si te voy a dar la razón es en que cada uno somos responsables de nuestras elecciones, por eso tengo buena relación con mi exmarido, porque yo lo escogí y me equivoqué como pareja, pero no como padre de mi hijo.
    No voy a comentar la parte extensa que dedicas al sexo, sólo decirte que si a estas alturas a mi me proponen “cubanear” entre otras cosas, saldría pitando. Creo que me has inspirado a escribir otro artículo: Cuánto daño ha hecho el porno…
    En fin, buena suerte en la búsqueda de tu Afrodita.
    Maggie

    • Jajajaja me has dado una alegría Maggie querida! Mi ” Anticato” no buscaba el enfrentamiento, pero no voy a negar que me encanta el acicate de la pelea (lease los duelos dialécticos e de ingenio). El ” cubanismo cubaneante” era solo una respuesta a tu exigencia no cumplida de amorramiento piloniano, por lo demás el sexo como todo en las relaciones duales para ser satisfactorio y tener continuidad debe ser un ” quid pro quo”, tu atiendes mis fantasías, yo atiendo las tuyas! Nada que ver con el contorsionismo del porno, a estas edades nuestras ineludiblemente aburrido por repetitivo y absoluto y completamente carente de imaginación. En mi caso (hablo por mi, no por los hombres alfa, beta, gama, y así hasta la omega del helénico alfabeto, hombres del siglo que escojas) y en este tiempo y experiencia mi instrumento fundamental para disfrutar del sexo son : MI CEREBRO Y MI CORAZÓN , es la materia gris y los sentimientos, lo que me hacen sentirme realizado en el sexo, siendo mis órganos sexuales solo un instrumento para ello, . No es este foro para entrar en detalles de prácticas, usos y fantasías de cada cual, pues si lo fuere, no dude vuesa Merced que entraría en materia. Me agrada tu prosa aguerrida querida Maggie, si bien me resulta falaz e incomoda ( es una apreciación personalisima) determinada postura de autoridad moral que tomas, solo te falta decir que Dios se sienta a la derecha de las mujeres del siglo XXI ( calificación con la cual se genera una valoración comparativa negativa, tal vez inconsciente por tu parte, hacías las demás mujeres de otros tiempos), pues yo no veo mujeres de ningún siglo, solo veo personas, hombres y mujeres con sus eternos fallos y contradicciones, ni mejores, ni peores solo humanos. Y si quieres hablar desde la paridad, el respeto y la admiración en tu imperfecta condición humana la misma que yo detento, aquí me tienes! ECCE HOMO! Un fuerte y cálido abrazo que te lo mereces!

    • Mamá en Bulgaria cariño a un hombre que sabe escribir, no, a una persona que sabe escribir! Ese es el quid de este asunto, o como diría Quim Monzó ” el perque de tot plegat”. En fin gracias por tus palabras!

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