Podcast: señoras y maricones.

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Que siempre me ha gustado la radio no debería ser sorpresa para nadie que me conozca un poco. Cuando tenía 15 años me dormía abrazada a un radiocasete inmenso que tenía con el que escuchaba la radio hasta altas horas de la madrugada. Era adicta a programas de cine como el Polvo de estrellas de Pumares (que me da que aguantaría bastante mal un revisiting en el 2021) o el preciosisísimo La rosa de los vientos de Juan Luis Cebrián. Eran programas que me ayudaban a saciar mi curiosidad inmensa en tiempos en los que no existía internet.

Entre los hitos de mi vida está el momento tan feliz que fue para mí cuando mi querido Javier Vázquez, al que entonces conocía muy superficialmente, me llamó para participar regularmente en su programa de radio Escúchate Aragón ¡y ya van tres años! Gané el poner en práctica una pasión y grandes amigos, algo por lo que siempre le estaré agradecida.

El caso es que tengo la sensación de que la radio de unos años a esta parte no es que no haya avanzado, es que prácticamente siguen con los mismos patrones que hace décadas, como si la vida no hubiera ido dando pasos de gigante a su lado. Las mismas voces (señores de una edad y un mismo perfil) y poco hueco para nuevas visiones. Se hacen tímidos intentos pero aún tienen que cambiar mucho los medios de comunicación para adaptarse a los nuevos tiempos. Es por esto que cada vez escucho más podcasts porque me permiten buscar mis propios intereses y oír cosas que de otro modo jamás llegarían a mí.

Y sí, de repente haciendo una recopilación de lo que escucho me he dado cuenta de que básicamente escucho podcasts de señoras y maricones. No es una terminología mía, de hecho la utilizaron en uno de los podcasts que oigo, pero es que me representa totalmente. No ha sido algo que haya decidido conscientemente. Escucho lo que me interesa, y ha resultado que a día de hoy no escucho ningún podcast de señores heteros. Será porque básicamente copan el resto de medios de comunicación generalistas y estoy harta de oír sus puntos de vista.

Y tampoco creáis que esto pasa porque esté centrada en un único tema. Mis intereses son (relativamente) variados. Amo las entrevistas que hace Alberto Rey en Lo de Alberto Rey (Podimo) porque me parecen diferentes, frescas, y aportan un punto de vista que no suele ser tratado. También adoro escucharle junto a Marina Such en Serielistas, donde hablan de uno de los temas que más me gustan del mundo. Me encanta su complicidad. De cine también escucho Fuera de Series, aunque mi sección favorita son los Placeres culpables de Marichu Olazabal y Lorena Gil. He descubierto que no necesito estar súper al día, que me gusta que hablen de cosas que ya tienen un tiempo sin ninguna presión.

Amo con la fuerza de los mares a Belén Montalvo y su Aló Miami. No sólo no me pierdo una, es que estoy tan in lof que pago religiosamente su Patreon. Si por mí fuera la retiraría y que sólo se dedicara con Yanquimarido a crear. Creo que es el único podcast del que he oído algunos de sus capítulos tres y cuatro veces. Si queréis saber más sobre Estados Unidos (un país que a mí me fascina) no podéis perdéroslo. Me gusta también mucho La maleta de Carla, que trata también sobre viajes y que está fenomenal. Y por supuesto Mónica Carrillo de Madresfera lleva haciendo podcast y diseccionando la maternidad desde que éramos unas pipiolas y madres casi recién estrenadas.

Me requeteflipa el ¿Puedo hablar? de Perra de Satán y Esnórquel. Es un podcast en el que se tocan temas variados, casi siempre de activismo que a mí me interesan un montón porque me ayudan a abrir la mente. Hay cosas con las que estoy de acuerdo, otras con las que no, pero expandir la mente y tratar de entender los puntos de vista de otras personas me parece súper enriquecedor. Muy fan. Por supuesto no puede faltar el podcast de Estirando el chicle que lo está PETANDO y con toda la razón. Me gusta escucharlo a mí y me gusta que lo escuche mi hija mayor (la pequeña pasa) porque es valiente, inteligente y no tiene pelos en la lengua. Amo a Carolina y a Victoria. Son tan necesarias… En cierto modo Silvia Abril y Toni Acosta en su podcast El grupo me recuerdan a su versión más adulta.

¡Y cómo no hablar de los Davides detrás de Menudo cuadro! Gracias por dignificar el petardeo, por hacerme morir de la risa, por su humor inteligente, por sus puntos de vista. Si no existieran tendrían que inventarlos. He flipado con ellos. Su podcast nació, según dicen ellos, como un podcast modesto, pero es que lo han hecho tan tan tan bien… Deseando estoy que llegue la nueva temporada ¡ya se me está haciendo largo!

El último podcast que escucho habitualmente es Qué mona va esta chica siempre, de David Carro y Lluís Mosquera. Se supone que es un podcast sobre Drag Race España (del que me declaro absoluta fan) pero aprovechan para hablar de un montón de temas de los que no siempre sé demasiado. Y a veces precisamente de lo que más hay que escuchar es de lo que no sabes, para poderte formar una opinión tú misma.

Sólo puedo decir que ójala más podcast de señoras y de maricones que nos hablen de cosas de las que se habla poco (o con poco rigor, que casi es peor) en los medios de comunicación generalistas. Son un soplo de aire fresco y lo más interesante del panorama radiofónico de hoy en día.

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

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