¡Maldito Mickey Mouse!

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No tengo nada contra este Mickey:

Mickey_Mouse

… pero contra éste otro SÍ.

mickey
Hijas mías no os guardéis del lobo, que al lobo se le ve venir. Guardaos de Mickey Mouse.

¿Resentimiento hacia Disney yo? No. Ni hacia su persona, ni hacia su obra… pero sí hacia los métodos de marketing y explotación de sus productos. En Mujeres & Madres Magazine somos plurales y lo mismo que tiene fans entre nosotras, tiene también detractoras. Del mundo Disney os hemos contado cosas buenas que aprendimos, cosas menos buenas como que sus principes son mediochungos o que ¡parece odiar a las madres! Hoy me voy a posicionar en el bando menos dulce.

Mira, Mickey Mouse, no se quién se esconde bajo la felpa de tu máscara (supongo que os turnaréis) pero quien te manejaba ese sábado de mayo-junio de hace dos-tres años era un bicho. Cada vez que alguien me cuenta que se va a Disneylandia, aprieto los dientes e intento pensar que una mala tarde la tiene cualquiera… Incluso Mickey. Ha llegado el momento de soltar mi trauma de adultez.

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Superé mi infancia sin pisar territorio Disney. Luego tuve una hija maravillosa (que me empuja a lugares a los que ni de coña iría). Me pillaría con la guardia baja o fue especialmente insistente/pelma. No recuerdo cómo lo consiguió. El motivo de nuestra visita a la ciudad era otro. Íbamos a conocer a mi nueva sobrina. Se hizo esperar pero al fin llegó y en cuanto nos dieron luz verde pillamos un tren a París. Yo iba feliz. ¡Por fin era tía! Por fin mi hermana era madre. Estaba vulnerable y mi peque me la coló. “Ya que estamos…” me dijo.

Ya que estamos…

¿Ya que estamos? ¡Pero es que no estábamos! Para estar hay que pagar otro tren y hay que pagar entradas de precios abusivos que incluyen… nada. Porque que incluyan acceso a todas las atracciones, cuando eso significa hacer una hora de cola para girar 5 minutos en una taza, pues eso es NADA. Por supuesto, hay atracciones fabulosas pero es que el día tiene las horas que tiene y, si 5 minutos de atracción te cuestan una hora de tu tiempo, pues haz números y verás a cuánto te sale la atracción.

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A la hora de comer, vimos un cartel “almuerza con las princesas de Disney.” A mi hija se le iluminó la cara, yo me puse a llorar al leer el precio. Descartado el Menú Princesas, fuimos a por “fast food” pero no por lo “fast” sino porque era el único “food” que podíamos permitirnos. Hicimos pues otra laaaaaarga cola por un panecillo, una salchicha y una bebida. Luego hay tiendas y más tiendas con productos y más productos… A lo que sea que hayas calculado gastarte, aplícale un coeficiente magnificador del 100% y todavía te quedarás corta.

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Tras un agotador día de muchas colas y poca chicha llegamos, con más hambre que risa, al lugar de la infamia.

– Mira, mamá. Aquí podemos hacernos una foto con Mickey Mouse.

– ¿Otra cola, Corazón?

– Mamiiiii, es la últimaaaaa…

– Venga, que no se diga.

Hacemos 50 minutos de cola. Y digo 50 minutos por no repetirme con lo de la hora (aunque es un parámetro bastante fiable). Cuando por fin entramos, no alcanzamos a entender cómo han podido tardar tanto. ¡Si hacen fotos como churros!

Mamá-papá-nene-Mickey.

Siguiente.

Papá-papá-hija-Mickey.

Siguiente.

Mamá-tía-abuela-nieto-Mickey…

Siguiente.

Como churros. De repente, una mamá avispada saca el móvil y mientras les sacan la foto “oficial” se hace un selfie ¡qué lista! Voy a hacer lo mismo, pienso yo. (Más lista todavía).

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yo, pasándomelo teta en la taza

Tanta cola mermó mi motricidad. Nuestro turno: yo-nena-Mickey

Saco el móvil y… ¡zas! La manaza blanca de Mickey me empuja y me aparta antes de poder hacer clic. Me giro entre incrédula e indignada con intención de agarrarlo de las orejas y, el muy cobarde, ya se abrazaba al siguiente pack familiar. Os juro que le vi mirarme malicioso y de reojo por el resquicio de su bocaza.

Dejé allí todo mi dinero y toda mi paciencia y quise morir cuando al salir vi el precio de la foto. Ya no podíamos pagarla. Vi nuestra imagen proyectada en pantalla, y en un intento de salvar mi honra (y mi monedero) fui a sacarle una foto… justo cuando cambiaba la imagen. Inmortalicé a otra familia: rostros infantiles radiantes, caras adultas adoloridas, como la mía. Mi hija quería su foto con Mafioso Mouse ¡y se la merecía, criatura! Pero ya no teníamos pasta. Maldito Mickey.

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– Pero mamá… ¿quién se quedará nuestra foto?

– ¡La foto que se la meta Mickey por donde le quepa! (Estaba fuera de mí) Vámonos, que te hago un Photoshop en casa con Minnie.

– Vale… ¿Me compras unas palomitas?

– ¡Mira, justo me quedan tres euros! A por palomitas.

La frustración acumulada era inversamente proporcional al dinero que me quedaba en el bolsillo. Cuando me preguntan que qué tal por Disneylandia, sonrío y digo “Pfffff…” Necesito miles de comentarios de gente feliz que se lo pasó en grande allí. Bueno, y si un par me da la razón, me sentiré comprendida. 😉

29 COMENTARIOS

  1. Pues tu imaginte todo eso, pero con una niña a la que le entra el miedo y se pasa todo el dia llorando porque estan oscuras las atrcciones, porque se acerca la reina de corazones, porque no sube a la montaña rusa… y un padre enajenado porque “para que nos hemos gastado el dinero si no va a montar en nada!!”. Pero lo mejor, que mi pequeña quira ser de mayor la persona que va dentro de micky…

  2. Aquí la fan de Mickey que lleva tatutada su cara en el hombro, te dice: Mira bonita, Mickey es mucho. Y yo hubiera denunciado en el parque a la persona que estaba manchando su nombre. ¡Hombre yaaaa!

  3. No he ido al parque de Disney en paris, pero en el especial de Halloween del Parque de Atracciones de Madrid me senti más o menos igual excepto en que la entrada era barata porque pillamos oferta y cambiando a mickey por bob esponja

  4. Nosotros lo pasamos genial en París es muy difícil hacerse fotos con los personajes en Orlando están por todos lados y los fotógrafos oficiales de Disney te hacen fotos con su cámara o con la tuya, así de fácil y de majos y veintemil fotos con cada personaje, tengo fotos haciendo el tonto en todas las posturas ?? además los actores son majisimos y te siguen el rollo con posturitas, lo reconozco soy peor que un niño.
    Estoy de acuerdo con que el coste de las entradas es caro, pero teniendo en cuenta el mantenimiento de las instalaciones y la cantidad de gente que trabaja para que este todo perfecto no me lo parece. Saludos!

  5. Nosotros acabamos de estar y no hemos tenido problema en hacernos fotos con los personajes por el parque. Eso sí hay algunos, (princesas, Mickey )que tienen su propio pabellón, donde no te dejan hacer fotos. Antes de ir nos informamos a través de blogs sobre lo que nos podíamos encontrar y sus precios. Decidimos sacar el photopass, donde te cargan todas las fotos que te hacen en atracciones y personajes. Mi hija no paraba de repetir: mama es mágico. Siento mucho la experiencia de tu hija, pero me pregunto: ¿ que habrías pensado si después de estar ahorrando muuuuucho tiempo para hacer de esta una experiencia inolvidable, las treinta personas que están antes que tu se hicieran un selfie y tu hubieras pagado ?

    • Entiendo lo que dices pero creo que habría sentido… ¡exactamente lo que sentí!
      Porque eso era lo que sucedía. Solo que el resto fue más rápido que yo y sí se llevó su foto (que merecíamos solo por la espera).
      Lo que yo digo es que por una imagen digital y una copia impresa, que no fotográfica, no pueden poner esos precios. No sé. Es mi opinión y te agradezco muchísimo que tú compartas la tuya. Y que me encanta que sea otra 🙂 (Gracias por el dato del Photopass).
      Creo que para mi hija también fue mágico (el disgusto fue más bien mío grr 😉
      ¡Un saludo!

  6. Y yo con las ilusiones depositadas en que mi bichilla creciese y pudíesemos ir a vivir la experiencia Disney… Oye ¡las palomitas me han parecido hasta baratas! Hace unos meses en el espectáculo de Disney on ice, mi marido pagó 9 euros por las palomitas de la niña ¡aún se lo echo en cara a diario!

    • Pues he redondeado con lo de las palomitas… no te extrañe que fuera más. Esto es como un parto. El tiempo te hace olvidar los detalles para que te despistes y repitas… ¡¡pero yo estoy alerta!! Jeje ¡no me pillan más! 😉
      (Venga haré una concesión: me encantó la casa en el árbol de Robinson Crusoe)

  7. Ja, ja (me río por el post no por la experiencia) Yo no fui tan avispada como tú y no saqué el móvil para hacerme el selfie pero siiiiiii que le hice la foto a la pantalla. Quedó perfecta!!! 😉

  8. No se por qué todas estas Mierdilandias tienen tanto gancho con los chiquitos para que los padres se sientan con la obligación de llevarlos y así seguir eternamente estafando a la gente. Creo que en parte es porque no todos tienen el valor de decir que es un fiasco. Siento que la hayan pasado tan mal.
    Bien Nuria por contarlo!!!

    • ¡Gracias por la comprensión, Paula!
      Lo pasé doblemente mal y te diré por qué.

      1. A cada sablazo que recibía, pensaba en cómo abusan de las emociones de los niños y la voluntad de los padres de conceder todos esos deseos infantiles…
      2. Sentía frustración de no poder compartir la ilusión de mi hija (me sentía estafada a cada esquina) y por mucho que intentaba ocultarlo y sonreir y sorprenderme… ella tenía que percibir mi decepción.

      Resumiendo: Sentí que hacen dinero a costa del deseo infantil y de la represión de la frustración adulta. Para mí, hay otras maneras de divertirse juntos de verdad, ahorrándoles a nuestros hijos semejante festival consumista.

      Un abrazo!! 😀

  9. Como han dicho en Orlando ves a los personajes por todas partes y son majisimos, fui de pequeña y quitando que me aterrorice en la atracción en la que se basa piratas de caribe increíble, y hay avisos para que puedas coordinar colas, no tienes ni que estas en ellas te contabilizan y avisan cuando puedes pasarte y haces una cola corta, en París fui dos veces con los hermanos de un ex, y solo vimos a chip & dale y de milagro porque les pillamos de ida a un desayuno, no hicimos muchas colas pero el clima estaba raro y hasta granizo así una de las veces, así que nunca lo vimos lleno de gente. Es un gasto enorme y casi sale mas a cuenta ahorrar más e ir a orlando, pero aun así me lo pase bien pero te tiene que gustar estos parques.

    • Estoy de acuerdo en que este tipo de parques no son para todo el mundo.
      No me lo puedo creer… pero si, por un momento, incluso me he planteado visitar Orlando para desquitarme! ¡Me lo has pintado tan bien…!
      No. Noooo… aquí voy a hacer como Santo Tomás: una y no más.
      Bueno, y si eso… ya aviso 😉

  10. Jaja a mí me chifla Disney jaja pero no deja de ser marketing y todo está hecho para sacarte el dinero y aunque me encanta ese mundo de fantasía a veces pienso que se aprovechan de la inocencia e ilusión de los niños y de nuestras ganas de verlos sonreír. A su favor debo decir que yo me lo pase en grande, me sumergí en un precioso mundo de fantasía que me enamoro y que espero que a chiquitin le pase cuando vuelva con el.

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