Diez señales inconfundibles de que somos madres

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Cuando nos convertimos en madres pasamos a ser una especie diferente. Una subespecie dentro del género de las mujeres. Pasamos a adquirir unas condiciones propias, unos signos externos como si lleváramos un letrero luminoso indicando:

1.- Sonrisas cómplices ante la rabieta de un niño.

Sólo las que somos madres podemos entender el apuro de cualquiera de nosotras, cuando en medio del supermercado el niño decide tirarse al suelo a llorar y patalear. Identificas perfectamente a la que con sonrisa o mirada empática, te mira sin juzgarte y te da ánimos para no salir del supermercado con toda la sección de chucherías en el carro de la compra.

2.- Maxibolsos como complemento perfecto.

10 señales de que somos madres
Imagen vía Mamis y Bebés

Que sí, que los maxibolsos están de moda, pero ¿Has visto a alguna madre cuando se llevaban los bolsos pequeños llevando uno de ellos? ¿Dónde meteríamos los miles de objetos que necesitamos la madres para sobrevivir en nuestro día a día? Nuestras cosas personales, muñecas, coches, toallitas, caramelos, galletas, botellitas de agua, y cualquier cosa que se os ocurra, pueda aparecer en el bolso de una madre.

Así que si ves una mujer con maxibolso, en el que puedes encontrar de todo, no lo dudes… Es una “madre”.

3.- Ausencia de objetos ornamentales que estén al alcance de la mano de los pequeños.

10 señales inconfundibles de que eres madre

El día que mi hija mayor descubrió sus manos, yo dejé de utilizar pendientes largos y collares que no fueran súper resistentes. Aún estoy viendo las miles de perlitas rodando por el suelo mientras mi madre me decía: “ya te lo había dicho”. Elemento eliminado hasta que el niño alcanza la edad para pedírtelo y ponérselo.

4.- Ojeras, modelo mapache.

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Imagen La niña sin Nombre

Son parte de nuestra identidad como madres. Por mucho que intentemos camuflarlas ellas salen airosas. No hay profesional del maquillaje que quite las ojeras a una madre que lleva días sin dormir.

5.- Ropa con alguna mancha, principalmente en la zona de los hombros.

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Empiezas el día con ilusión y ganas, te vistes. Te pones un vestido, camisa, camiseta. Sales con las niñas hacia el cole. Y de camino, una de ellas decide que no quiere andar, que quiere bracito, tú le dices que no, ella que no anda, tú erre que erre, queda 1 minuto para que cierren la puerta. Ella llora, tú la coges al brazo a la desesperada. Y ella acerca su cabecita hacia tu hombro. Esa naricita, que en su berrinche ha llenado de lágrimas y mocos, y que acaban en tu ropa, esa ropa con la que tienes que continuar el día, salvo que seas super previsora y en tu “maxibolso” hayas colocado una muda para ti.

6.- Brazos más largos de lo normal

mama invencibles

Pues nada, si hasta Pixar lo tenía claro, cualquier madre normal tiene este súper poder.  ¿No te lo crees? Llevar 2 niños estirándote del brazo para ir hacia donde ellos quieren. O que cada uno de ellos decida ir en una dirección, mientras siguen estirando de los brazos, conlleva un alargamiento de los brazos. Esta mutación de brazos largos puede alterarse y convertirse en múltiples brazos. Ambas modalidades te indican claramente que estás ante una madre.

7.- Pérdida de la identidad propia.

10 señales

Esto es así, pese a quien pese, cuando escolarizas al niño, tú pasas a ser la “mamá de..”. En las agendas del móvil, a la hora de identificarte ante otras mamás. Nuestra identidad pasa a ser una extensión de las de ellos. Por un tiempo dejaremos de ser María José, Laura o el nombre que tengamos.

8.- Galería de imágenes del móvil, llena de fotos y vídeos con las primera veces.

Imagen: Esther Gili
Imagen: Esther Gili

Cualquier momento es digno de ser capturado, el primer “provechito”, el primer pipí en el orinal, durmiendo. Da igual lo que el niño haga ahí estamos nosotras para inmortalizarlo, y además enviarlo a las abuelas o a los grupos de “wasap” de las amigas que están a punto de no volver a cogernos el teléfono.

9.-Formamos grupos endogámicos con otras madres.

Imagen: Herminia Esparza
Imagen: Herminia Esparza

Dejamos de ver a nuestras amigas solteras, porque no nos entienden, y seamos sinceras llega un momento que no nos soportan. Somos imposibles, nos pasamos las cenas o quedadas, enseñándoles las fotos del móvil, los vídeos. Y ellas sólo quieren hablarnos del ligue de la otra noche, que no entiende por qué no ha vuelto a llamarle. Conclusión: nos juntamos con otras madres que saben apreciar la importancia de una “ronchita” en la mejilla.

10.- Tenemos tolerancia al alcohol 0

Imagen Psicomami
Imagen Psicomami

Si ves una cena de mujeres, en las que durante la primera ronda de cervezas ya van “contentas”, no lo dudes. Son madres. Se han tirado como mínimo 9 meses sin beber, si además han lactado este tiempo puede ser mucho más, por lo que el alcohol hace efecto inmediato. Con ello no quiero decir que en todos los casos sea así, pero yo me he tirado mucho tiempo en el que con sólo beber una cerveza, empezaba a decir tonterías. Y tú, ¿te ves identificada en alguna?

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

20 COMENTARIOS

  1. Sí que me identifico… Al principio me costó mucho dejar mi adorada bisutería de colores, pero ya me he acostumbrado a eso, a las manchas, al maxibolso, a todo. Es lo que hay. Cuando crezcan lo echaremos de menos!

  2. Ja ja ja!! Yo como padre comparto lo que más, las ojeras, los mocos en el hombro y el móvil lleno de cosas de la niña
    Los maxibolsos no, siempre pienso ¿para qué cargar con tantas cosas si casi nunca se necesitan?

  3. ¡Niña has estado sembrada! Por cierto, ese bolso de RosBags me gusta muchísimo. Yo si renuncié a los pendientes largos, porque estas manitas de mi bichilla me podían jacer un estropicio importante. Ojeras no sé si es que no tengo o que soy muy optimista conmigo misma y no me las noto. Y lo de intercambiar fotos de cacas por el móvil ¡ay, decenas de veces lo habré hecho!

  4. Jojojo, ¡cuánta verdad! Es que veo la foto del niño con el mocarro y ya noto la mancha en el hombro! Lo bueno es que en ese pedazo de bolso que llevamos siempre hay kleenex, o toallitas (y si no algo habrá, seguro, aunque sean los pantalones de muda que has metido) para limpiar un poco el drama.
    PD: ¡qué ilu me ha hecho ver mi dibu aquí! ¡Ole! 🙂

  5. ¿Lo del alcohol nos pasa a todas? Ufff quebpeso me has quitado de encima.
    Ahora ya puedo salir de fiesta con otras mujeres adultas. Solo hay que preguntar antes sin ya son madres para evitar hacer el ridículo.

  6. Jajajajaja!!! ¡Las ha clavado María José es que es así, tal cual!!! Me siento totalmente identificada!! Yo ahora lo del maxibolso no lo llevo tanto como cuando laura era más pequeña, pero es verdad que en uno más pequeño meto cantidad de cosas que a veces me sorprendo hasta yo misma.

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