La primera droga que se prueba y la última de la que se sale

El alcohol forma parte de nuestra vida aunque no nos demos ni cuenta. En España la edad media de inicio del consumo de alcohol es a los 14 años, a pesar de que es ilegal la venta de alcohol a menores. La mayoría de los menores de edad entra en contacto con el alcohol mucho antes, más de la mitad de ellos lo beben en bares o en pubs. Es la primera droga que se consume y la última que se consigue dejar de consumir.

Fin de semana, una cerveza fresquita en la barra de cualquier bar o un evento social entre amigos. La copa de después del trabajo o la de después de la cena en un restaurante. Brindar para desear los mejores deseos a alguien, brindar para festejar. Brindar por supuesto con alcohol y ya se encargará alguien de recordarnos que por alguna razón que desconocemos, brindar con agua da mala suerte. Está clarísimo que el alcohol forma parte de nuestra vida, de nuestra rutina, de nuestras relaciones sociales, de los momentos más alegres y a veces también de los menos.

El 93% de la población lo ha bebido al menos una vez en la vida. De entre los 15 a los 64 años, el 95% de la población ha tomado alcohol al menos una vez en su vida y un 8’8% de la población en esta franja de edad lo consume a diario. 

Lo complicado es no consumirlo en un país en el que se considera que el vino es un alimento. Las personas que no beben alcohol se tienen que armar de paciencia para contestar las mismas preguntas y la insistencia del grupo para que lo hagan, total un día es un día, por una copa o una caña no pasa nada, qué daño te va a hacer un traguito nada más, si es para relajar la tensión ¿no os suenan todos estos mantras? a ellos sí, mucho.

En España el alcohol lleva décadas convertido en un mecanismo de socialización y de ocio, independientemente de la edad que se tenga. De hecho, entre los más jóvenes, el consumo de alcohol forma parte de una especie de ritual de maduración y desinhibición muy poco constructivo.

La Sociedad Española de Epidemiología ha puesto en marcha campañas para “desnormalizar” el hecho de que el alcohol forma parte de nuestras vidas y no nos planteamos ni siquiera sacarlo de ellas.

De entre los 15 a los 64 años, el 95% de la población ha tomado alcohol al menos una vez en su vida y un 8’8% de la población en esta franja de edad lo consume a diario. 

El hecho de que sea legal su consumo parece que le convierta en una droga blanda o incluso inocua y no es cierto. Que cada vez se fume menos es algo que socialmente es bien recibido pero sin embargo, que en nuestro ocio nos acompañe el alcohol no es algo que nos moleste ni lo consideramos una cuestión de salud pública como deberíamos hacer.

El alcohol forma parte de nuestra vida por activa y por pasiva

Lo hemos asociado con las celebraciones, con los rituales sociales, con las fiestas, los cumpleaños, las citas importantes. Lo hemos trasladado a los éxitos personales y profesionales, lo llevamos a una fiesta o a la cena a la que nos han invitado porque es una costumbre, una forma de agradecer la invitación.

Lo hemos relacionado con una serie de actos individuales y colectivos, resulta tan obvio que los vemos en la pantalla y lo damos por bueno, por lógico, es casi lo que haríamos nosotros si estuviéramos en su lugar.

La copa de vino al llegar a casa del trabajo como vemos en Sex in the City, en The Good Wife, en Scandal o en Better call Saul que ahí lo intercalan con alguna botella de cerveza de vez en cuando.

El whisky para comentar los problemas con los socios como en The Good Fight o en Peacky Blinders, o para pensar sobre qué hacer o qué decisión tomar, como en The Boys o en Succession.

La cerveza de los momentos de reunión, de estudio o de fiesta como en La Casa de Papel o el anisete cuando el personaje pierde los nervios como ocurre en Un asunto privado.

Son solo algunos ejemplos de los miles que se pueden encontrar en series y películas, independientemente de su nacionalidad. Hasta la ficción tiene claro que el alcohol forma parte de nuestra vida y que por el momento no parece que tengamos ninguna intención de sacarlo de ella aunque en demasiadas ocasiones, directamente nos la arruine.

Pilar Fonseca

Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior.
Me gusta escribir y comunicar.
Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos.
Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.

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