domingo, mayo 29, 2022
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Todo eso que cambia cuando te conviertes en mamá por primera vez

La maternidad es un terremoto, una sacudida tremenda que después va a acompañada de nuevas sacudidas de distinta magnitud a lo largo del tiempo y del espacio. La maternidad te cambia por dentro y por fuera y algunos de esos cambios son irreversibles, otros no pero algunos sí. No lo sabías hasta que no se producen, nadie te había avisado de todo eso que cambia cuando te conviertes en mamá por primera vez.

Hay quien dice que no se avisa de esto porque sino se extinguiría el género humano y la verdad, al principio, cuando te pasa el camión de la maternidad por encima, piensas que esa es la única razón porque si te llegan a contar a ti todo esto ¡JA!

Pero bueno, ya sabes que aquí somos madres generosas que queremos contarte todo eso que cambia cuando te conviertes en madre por primera vez. Y además de madres generosas tenemos nuestro poquito de mala leche y nuestro muchito de sentido del humor así que ¡allá vamos!

Una gran novedad que llega a tu vida por sorpresa de la mano de la maternidad es: la falta de espacio. ¿Qué ha pasado en casa?¿Ha menguado cada habitación? No, es que ha llegado una invasión de objetos extraños que ocupan una barbaridad de espacio y que van a ser usados durante demasiado poco tiempo por el bebé. Es inversamente proporcional el espacio que ocupan con su tiempo de utilidad pero con el primer bebé ¿quién puede saber realmente qué es imprescindible y qué es una auténtica chorrada? Nadie, nadie lo sabe, hay que experimentarlo para saberlo.

¿Te acuerdas cuando antes te movías en transporte público a tu aire saltando de autobús a metro con una agilidad casi felina?¿Te acuerdas cuando tenías, por ejemplo, una moto en la que te movías por la ciudad esquivando atascos y exprimiendo los minutos sin despeinarte? Bueno pues ahora, olvídate. Lo más sensato es que te plantees vender tu moto y lo harás cuando veas las dimensiones de los achiperres que tienes que cargar cada vez que muevas al bebé de casa ¿en moto? ¡Imposible!

No es el medio de transporte más práctico cuando tienes un bebé si quieres poder desplazarte con él, claro. Si le dejas en casa y te mueves tu sola por la ciudad pues ya es otra cosa pero claro, para comprar todo lo que es imprescindible para la vida del recién llegado que ya hemos visto que va a llenar la casa, lo mismo te interesa saber cuanto vale tu moto porque esa es otra, la relación con el dinero cambia cuando eres madre, sí es inevitable y no, no es para mejor. El dinero como el tiempo se escapan de las manos y no sabes ni cómo ni por qué.

Ni espacio ni tiempo, olvídate. Los primeros meses por lo menos no vas a tener tiempo prácticamente para nada, la sensación que más se va a repetir es la de haber estado perdiendo el tiempo que no es verdad, no ha sido así pero la mayoría de nosotras nos quedábamos ahí sin tiempo para nosotras, sin tiempo para hacer justo algo que nos apeteciera a nosotras y pensando en qué había podido ser lo que nos había hecho perder tanto el tiempo. No, en este caso no es twitter, es un bebé que ha llegado a tu vida para reorganizarla, minuto a minuto.

Por lógica, si has perdido espacio en general en casa ¡imagina cómo ha quedado el concepto que tenías de espacio en el bolso! Directamente ha pasado a mejor vida. No lo dudes.

Si eras amante de los bolsos pequeños en los que sólo cabía el teléfono móvil y poco más, ya sabes que eso se ha quedado en el fondo del armario pero no como “fondo de armario” sino literalmente en el fondo. Ha llegado la era de los bolsos enormes donde te cabe prácticamente un supermercado entero, de los que cuelgas en las asas del carrito y cuando sacas al bebé se vuelca el pobre carrito.

El bolso es una de esas nuevas necesidades con las que no contabas porque o te pliegas y te compras la mochila de Doremon o te pliegas y te acostumbras a llevar dos bolsos, el tuyo y el del bebé que es como el de Mary Poppins, cabe prácticamente cualquier cosa y de hecho, encontrarás cualquier cosa que habías olvidado que llevabas en él.

A nosotras nos gustan mucho los bolsos de RosBags o los de Tutete porque son muy versátiles pero también muy tuyos, ya sabes.

Es verdad que las prioridades han cambiado de golpe, en el paritorio, así que tampoco importa si vendes la moto o te compras un bolso que te destroce las lumbares porque todo eso ha bajado puestos en tu lista de prioridades, es así, no hay que luchar contra ello, son miles de años de evolución. Lo mejor es adaptarse hasta que las aguas vuelvan a su cauce, más o menos cuando el bebé cumpla los dieciocho años.

Dentro de los cambios no todo son pérdidas, no pienses que somos tan cínicas, no. No ¡qué va!

Dentro de todo eso que cambia cuando te conviertes en mamá por primera vez hay cosas que ganas, hay superpoderes que despiertan en ti y que tu no sabías que tenías ahí, escondidos, latentes. Uno de ellos es que vas a poder dormirte prácticamente en cualquier sitio, en cualquier posición y a cualquier hora. Vas a tener sueño porque lo de dormir de noche del tirón, en la mayor parte de los casos, ha pasado a mejor vida pero en cuanto te descuides, en el sofá viendo la tele, en una silla escuchando el enésimo consejo de crianza, en cualquier sitio y a cualquier hora tu vas a tener la capacidad de desconectar y echar una cabezadita.

Y otro de esos superpoderes es que vas a saber interpretar en el 90% de las ocasiones, lo que significan los llantos de tu hijo o hija. Sí, es poco probable que nadie más lo sepa hacer, sólo tu y habrá quien te lo cuestione e incluso te lo niegue pero tu sabes que lo sabes porque sí, porque es así, porque madre no hay más que una y esas cosas se saben y sino pues se aprenden y no pasa nada, no te preocupes.

Más o menos ya estás avisada de casi todo, seguro que se nos olvida algo pero es que cuando eres madre tienes pérdida de memoria, al menos a nosotras nos ha pasado. Se nos olvidan algunos pequeños detalles sin importancia pero eso le da más emoción a la vida ¿qué no?

Pilar Fonseca
Pilar Fonsecahttp://www.mamasfulltime.com/
Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior. Me gusta escribir y comunicar. Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos. Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.
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