Las mujeres llevan empotrándose toda la vida

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Hace un tiempo yo medio vivía en Twitter. He de decir que esta red social si esquivas toda la basura, odio y controversia puede ser bastante divertida. Yo tengo mi timeline bastante limpio de cosas que me perturban así que salvo cuando tengo un día de esos de aventurarme por sitios no conocidos lo cierto es que es un sitio bastante tranquilo. Ahí sigo a gente que me gusta mucho lo que escribe. Cristina Domenech (@firecrackerx) era una de las personas a las que seguía con más interés. Me gusta mucho la gente que sabe mucho de un tema y no tiene problema en divulgar para quienes no estamos tan puestos como ellos.

Por su tesis doctoral ella sabía un montón sobre lesbianas en la historia: su teoría es la que da título a este post, que las mujeres llevan empotrándose desde siempre pero no siempre lo han contado de manera abierta. O sí. Antes que nada todos sabemos de qué hablamos con el término empotramiento, ¿verdad? Fornicio lujurioso a tope con dioses del sexo. Sí, estamos acostumbrados más a asociarlo a señores, pero ay, amigos, también POR SUPUESTO hay mujeres que pueden responder al término empotrador sin absolutamente ningún problema.

Los hilos de twitter de Cristina Domenech eran una maravilla pura y yo estaba enganchadísima. La suerte es que los tenía fijados y volvía a ellos de vez en cuando. Por fortuna alguien vio en ella el potencial para convertirlos en libro y mira, no dio para uno sino para dos: Señoras que se empotraron hace mucho (del que tengo la primera edición comprada en preventa) y el nuevo que se lanzó antes de las navidades Señoras ilustres que se empotraron hace mucho.

He de aclarar, aunque no debería hacer falta, que no pertenezco al colectivo LGTBI. Soy una señora blanca y hetero de mediana edad. Y los libros me parecen la pera e interesantes a morir. Hace un tiempo una amiga me dijo que su marido no leía libros protagonizados por mujeres porque le costaba ponerse en su lugar (!). Yo intento leer de todo, cosas con las que me puedo sentir identificada y cosas con las que no porque creo que esto es precisamente lo que te hace expandir la mente. Leer una y otra vez sobre lo mismo, para que me den la razón constantemente me parece de una gran pobreza mental y yo huyo de ello.

Y leer sobre señoras lesbianas que en el siglo XIX (su área de especialización, aunque no sólo las hay de este siglo) me parece súper interesante sobre todo cuando está tan bien contado como en ambos libros.

Señoras que se empotraron hace mucho es un libro fascinante primero porque yo desconocía totalmente toda esta parte de la historia. Ya sabemos quien escribe la historia y quién decide lo que es importante. Muchas mujeres escritoras han sido silenciadas por su sexo así que imaginad que del tema de hablar de señoras que follan mucho y muy satisfactoriamente con otras mujeres ni hablamos. Digamos que no era precisamente trending topic.

A través de las páginas de este libro podemos conocer las historias de un montón de mujeres a cada cual más interesante. Me parece realmente interesante que se pongan de relieve porque es necesario tener referentes en general, y los colectivos más olvidados en particular. Y si encima lo hacen con la divertidísima prosa de Cristina Domenech, pues mejor aún. Cristina es fabulosa escribiendo y consigue transmitirte todo su entusiasmo por las historias y la admiración por las mujeres que estaban detrás. O delante. Las mujeres que estaban, vamos. Pero es que sobre todo es tremendamente divertida, algo que nos hace falta hoy en día.

En el libro se habla de cosas que ya conocíamos en los hilos, pero pensad que en twitter existe una limitación muy grande en el número de caracteres así que aquí se explaya muchísimo más. Y sí, merece la pena. De verdad.

Señoras ilustres que se empotraron hace mucho comparte algunas cosas con el libro anterior. Tiene la misma prosa divertida y la sorna del anterior pero amplía por un lado el periodo de tiempo que se abarca y se centra sobre todo en mujeres muy conocidas de épocas pasadas.

Este es un libro mucho más sencillo y ligero que el anterior. Las historias no alcanzan la profundidad de las anteriores pero no lo estoy diciendo de un modo peyorativo; creo que hay un libro para cada uno y lo mismo alguien quiere un libro muy gordo con mucho detalle y quien se conforma con leer unas cuantas historias elegidas tratadas con menos profundidad y bien ilustradas. No es ni mejor ni peor, sólo distinto.

A mí personalmente me gusta más el primero, pero es que yo soy una intensa de la vida y necesito saberlo TODO. En todo caso de verdad que, elijáis una vía o la otra no os vais a arrepentir.

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

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